domingo, 26 de abril de 2009

VAMOS A POR BOGAS

Este sábado me decidí a probar suerte con los ciprínidos del Duero, ya que las últimas salidas a por truchas habían sido un completo desastre, por la nula actividad de los peces. Así que cogí el vadeador, lo metí como pude en una mochila y me dirigí unos pocos kilómetros río arriba desde Almazán a un lugar que llamamos el "Soto Cáliz". Este es un tramo en el que se alternan corrientes suaves con tablas y, siempre que los peces aparezcan, un ponito lugar para pescar.
Entonces, llegué al lugar en cuestión y empecé pescando con ninfa en una corriente donde el año pasado clavé una bonita boga. Viendo que lo único que pescaba allí eran las algas del fondo y notando que el día empeoraba, casi decido plegar hasta otro día. Pero en un ataque de cabezonería, decidí probar un poco en la tabla contígua, poniendo una ninfa mediana de cola de faisán y un indicador de picada. Es entonces cuando aprecio un poco de movimiento en la superficie y, con los ánimos redoblados, empecé a pescar la tabla. Tras unos pocos lances, el primer pez apareció en escena, hundiendo repentinamente el indicador y ofreciendo una lucha que no tenía nada que desmerecer a la de una trucha. La pimera boga del día.


A esta captura le siguieron otras muy seguidas en un momento de ferviente actividad de los peces, consiguiendo pescar bonitos y bravos ejemplares de este ciprínido.






Ayer por la tarde, llegué de pescar contento, después de varios días para olvidar.
Espero que a todos vosotros se os de bien en las próximas salidas. Un saludo.

sábado, 11 de abril de 2009

LAS TRUCHAS HACEN SU APARICIÓN

El jueves me fui a pescar mis primeras truchas de la temporada. El día estaba de cambio, y viendo que venía un tiempo horroroso para los días siguientes, nos decidimos mi padre y yo a estrenar la temporada en el río donde este dio sus primeros pasos como pescador. El río Jalón. Este río, antes de salir de la provincia de Soria, es estrecho (menos de 1,5m) y baja con poco caudal siendo innecesario llevar allí el vadeador. Además es un río difícil de pescar debido a sus frondosas orillas y sus constantes juncos, que atraviesan el cauce. Aun siendo así, recibe una presión importante por los pescadores y por los furtivos. Esto sumado a algún incendio en la zona y la sequía del año anterior, hace que no sea el río que era antes, con grandes cantidades de buenas truchas.
Entonces llegamos al sitio y a ninfa intentamos coger alguna pintona despistada. Primero, mi padre engatilla un pequeño barbo, que pronto vuelve al agua. Tras no tener ninguna picada más, y tras quitarnos las garrapatas que abundan en ese lugar, cambiamos de sitio.
Río abajo no hay más actividad que arriba, pero hay unos pozos que prometen. Después de sacar una trucha pequeña, me dispongo ha hacer el primer lance a una pequeña corriente que termina en un buen pozo. Hago un pequeño lance rodado hacia la corriente y al segundo de que la mosca cae en el agua, para en seco su deriva. Es entonces cuando el resorte de mi brazo derecho se activa y comienza la lucha. La trucha, de buenas dimensiones, intenta primero refugiarse en el fondo y después va directamente hacia un tronco que atraviesa el pozo. Viendo esto, intento detenerla, pero en un suspiro, la trucha enrolla el hilo en en el fino tronco y da al traste lo que hubiera sido una muy buena captura. El sol se escondía ya tras los roquedos, cuando decidimos que bien nos podíamos ir a casa a comer una buena cena. Me tuve que quitar otro de esos ácaros de mi pantalón antes de entrar en el coche y pensar en lo sucedido anteriormente.
Un saludo a todos , y que se de bien la pesca y se pase ya este tiempo, aunque no es malo pescar cuando nieva y llueve.

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