domingo, 24 de junio de 2012

CARPAS EN MONTEAGUDO

Tras un año de sequía en cuanto a la pesca y el blog por motivos de los estudios, me dispuse con mi padre a  hacer una mañana de pesca con mosca de carpas en el Embalse de Monteagudo de las Vicarías.
  El mono de toda la temporada era patente, y de los mismos nervios me levanté a las 6:00 de la mañana, desperté a mi padre y le apremié a que se preparara, para llegar al embalse antes de que el "Manolo" le diera de firme, ya que cuanto más avanza el día las carpas se alejan de las orillas, además de que la pesca es un incordio, ya que no hay ninguna sombra.

El pobre perro "Chiqui", bajo un sol de justicia que ya picaba a eso de las 10 de la mañana.
Foto: Fernando Chaguaceda


Dicho y hecho, nos dirigimos a este paraje, que además de un buen reservorio de carpas, es el mejor punto para ver aves acuáticas en paso de la provincia de Soria ( perteneciente a la Zona de Especial Protección para la Aves de Monteagudo de las Vicarías). Para tal efecto, el embalse se divide en dos zonas, una en la que se permite la pesca y paseos por la orilla, mientras que en la otra no se pueden realizar ninguna de estas actividades, para no molestar a las aves. Además para los pajareros, se construyó hace poco un observatorio bastante cómodo y bien ubicado donde se puede ver toda la zona protegida del embalse.

Una vez llegamos, nos preparamos con cremas solares y con ropa de protección UV, y nos dispusimos a recorrer las fangosas orillas, esperando que alguna carpa estuviera "hociqueando" en el fondo en busca de alimento. Cuando ocurre es algo fácilmente visible por la estela de agua turbia que generan en los alrededores. 

La jornada comenzó con algo de brisa, algo que podría presagiar que más tarde habría viento, hecho que dificultaría los lances y la detección de las carpas. Pero llegó un momento en el que cesó, y la superficie del agua era un espejo, que reflejaba el cielo azul con apenas nubes.

El espejo de aguas esmeraldas en el transcurso de una captura que
al final no llegó a término. Foto: Fernando Chaguaceda
 En esos momentos fue cuando empezamos a visualizar las primeras carpas levantando el fango, algunas de las cuales tan orilladas que sobresalía parte del cuerpo fuera del agua. Lanzamos las imitaciones de ninfas del #8 y del #6, allá donde comenzaba la nube de fango, y con lentos movimientos recogíamos, intentando que la carpa las viera como que hubieran salido del fango removido. Las picadas en esta forma de pesca son casi imperceptibles; un pequeño desplazamiento de la línea o aumento de tensión en la misma serán los detonantes para hacer la clavada, aunque en algunos de los casos se puede ver como la carpa se dirige a la mosca y toma el engaño. El cachete no debe ser muy ostentoso, hecho que aprendí en carne propia por la cantidad de roturas del hilo nada más clavar. Las carpas de este embalse, que estuvo vedado a la pesca hasta hace unos 6 o 7 años, adquieren tamaños considerables y son unas férreas luchadoras, cosa que disfrutamos más ya que llevábamos cañas de línea 5. Las fotos siguientes son las capturas conseguidas dentro de muchas que se quedaron con mis moscas de piercing, pero tantas moscas perdidas valieron la pena, porque las conseguidas fueron tremendos ejemplares.


Carpa común  de unos 65cm, encima de las huellas de las aves en el fango
Foto: Fernando Chaguaceda
 Esta última fue la captura de la jornada, que rondando los 80cm, puso punto y final a una buena jornada de pesca. Un saludo a todos y que tengáis buena pesca.


Sobran las palabras. Foto: Fernando Chaguaceda


Después de la gran lucha de vuelta a la libertad. Foto : Fernando Chaguaceda

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